“No creo que haya ningún investigador en condiciones de responder exactamente qué es la vejez. Ser viejo es una situación subjetiva individual. Y cada uno va a decidir en un determinado momento de su vida que es viejo para tal cosa”, explica el especialista.
Los sesentones de hoy son activos actores sociales. Están convencidos (o nos convencen) de que la ancianidad moderna se ha desplazado una o dos décadas más adelante.
SESENTA ABDOMINALES
Son las 10 de la noche. Recién sale del gimnasio y está en un bar con una mujer
veinticinco años menor que él, que es su personal trainer… pero también es algo más.
El documento de Adolfo dice que ronda los sesenta años de edad pero mucho de
su ser se obstina en contradecirlo. Como cada día, estuvo trabajando desde las 8 de la
mañana hasta las 6 de la tarde.
“Yo me amo físicamente”, dice orgulloso. Cuatro veces por semana se toma un taxi que lo lleva del trabajo al gimnasio. Y, por si fuera poco, los domingos por la mañana sale a correr 25 km.
Tiene tres hijos, está separado y vive en el microcentro.
“Estoy solo y no estoy solo. Tengo una relación light: estamos cuando nos necesitamos, cuando queremos estar juntos; sin responsabilidades de uno sobre el otro porque cada uno maneja su vida”, explica.
“Me siento joven en todos los niveles. Y en lo sexual, la verdad, con la edad que
tengo no envidio a un pibe de 20 años para nada”, se anima.
Alguna vez pensó en irse para siempre. Fue cuando perdió todo. Una empresa
grande, y un matrimonio de 30 años, entre otras cosas.
Desde hace una década conduce un programa de radio sobre calidad de vida y
salud en el que replica su experiencia.
La persona que lo ayudó a salir del infierno es la chica con la que está tomando
un café esta noche.
Perdí las llaves y la fe en este barrio dopado de deseo y besos menthoplús takleado por la sombra de un recuerdo garabato en un cuaderno otra que cambio de luk Tanto ir a la deriva como un trueno semáforo sin freno ni virtud resplandor amarillo en calzoncillos sentado frente al telefulbo perdida para siempre juventud Soldado desertor sin otra guerra que el culo del invierno como iglú a la noche le empañé las lentejuelas con un final de miga entre las muelas y el alma hecha pus El zurdo tic tac que carraspea burdo compás de notas al tun tun en el retrovisor siempre fantasea un tango en internet que parpadea por el quinto fernet con dejà vu Quién te ha visto y quién te viera esclavo del profesional de la salud con zapping del sillón a la catrera se mata de vergüenza la primavera en el salto de la soda hasta el vermú Divorcio frugal mentira y truco pelusa en el pupo soplete y caracú la melancolía por las venas horas vacías las bolas llenas y el alma hec...

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