Ir al contenido principal

VETERANOS



No es mentira lo del antiguo hormigueo
(de cuando el referí pitaba convocante
y yo me subía las medias adolescentes
rumbo a la cancha enneblinada
de las nueve de la madrugada
de otro domingo sin gente).
También es cierto 
que la alfombra que imita al yuyo 
hace interferencias en la encomendación 
al dios del potrero.
Pero, ¿dónde se ha visto
que los artificios 
de la razón ahoguen la fe de los vestuarios?  
¿Acaso las canas o la calvicie, la panza,
las esposas y los hijos, los deberes, los horarios
son motivos suficientes para atentar 
contra la resurrección del picado?
El fundamentalismo eterno
de los jugadores frustrados
no teme siquiera
a esa ambigua percepción del fútbol 5
que aturde en el ámbito de los galpones remozados:
mientras otros ven hombres en cámara lenta
los pibes de siempre seguimos pateando
el bollo de papel en en el patio de la escuela.
Es que miran desde afuera, 
atrás de los rombos de alambre
que, se sabe, 
tergiversan.

Comentarios

Entradas populares de este blog

HABÍA UNA VEZ UNA HORMIGA

Escribe: Joaquín Castellanos Fotos: Leonardo Vincenti Una nena y un perro en la vereda. Los libros se escapan por la ventana. Una casa de antes, con las aberturas y el techo altos. Las inscripciones deliberadas en la fachada se confunden con las marcas clandestinas en aerosol. Un cartel en la puerta dice “Biblioteca Popular Pocho Lepratti. Fundada el 18-10-2002”. La silueta del militante social alado sobre ruedas y, por supuesto, hormigas: gigantes, obreras, obstinadas; muchas hormigas  caminando por las paredes.             María de los Ángeles mira hacia adentro. “¿No sabe si hay alguien?”, interroga la nena. Tiene ocho años, y recibir una pregunta como respuesta la pone en guardia: advierte que su abuela le dijo “que no hable con extraños”. El perro mira silencioso y antes que nadie escucha los pasos que llegan desde el interior. Un hombre de anteojos saluda e invita a pasar. Se llama Carlos Núñez, es el p...

CANTINELA (TANGO)

Perdí las llaves y la fe en este barrio dopado de deseo y besos menthoplús takleado por la sombra de un recuerdo garabato en un cuaderno otra que cambio de luk Tanto ir a la deriva como un trueno semáforo sin freno ni virtud resplandor amarillo en calzoncillos sentado frente al telefulbo perdida para siempre juventud Soldado desertor sin otra guerra que el culo del invierno como iglú a la noche le empañé las lentejuelas con un final de miga entre las muelas y el alma hecha pus El zurdo tic tac que carraspea burdo compás de notas al tun tun en el retrovisor siempre fantasea un tango en internet que parpadea por el quinto fernet con dejà vu Quién te ha visto y quién te viera esclavo del profesional de la salud con zapping del sillón a la catrera se mata de vergüenza la primavera en el salto de la soda hasta el vermú Divorcio frugal mentira y truco pelusa en el pupo soplete y caracú la melancolía por las venas horas vacías las bolas llenas y el alma hec...

PREHISTORIA DE "EL PULGA" Y "EL FIDEO"

El abrazo que se repite entre Messi y Di María es una postal de goles argentinos importantes pero además representa el triunfo de dos chicos de barrio. Dos historias de vida que resumen "el sueño (cumplido) del pibe" que en los arrabales argentinos nunca se deja de soñar. Como en la final de los juegos olímpicos de Beijing 2008, Messi y Di María -dos pibes humildes, de barrio- dejaron su marca en otro pasaje trascendental de la Selección. El festejo no es solo por el gol. Otra vez, de los pies de un  leproso  empedernido y un  canalla  irreversible llegó el grito aliciente de un país que se paraliza para despistar su destino atendiendo con pasión los devenires de la Selección nacional de fútbol en el Mundial. A dos minutos de los penales, la SRL (Sociedad de Rosarinidad Liberada) ejerce de oficio y como en 2008, para obtener el oro del fútbol juvenil en Beijing, irrumpe con la explosión y el inigualable control de pelota del nieto de la almacenera del b...