domingo, 25 de diciembre de 2011

LA REVOLUCIÓN ESTÁ EN EL AIRE




Escribe: Joaquín Castellanos
Fotos: Leonardo Vincenti
  
A los treinta años, el hombre que nació acá a la vuelta participaba de la  organización de lo que terminaría siendo después la Revolución cubana.
Eugenia, Lisandro y Luis andan más o menos por la misma edad, y desde el fondo del centro cultural La Toma, en Tucumán al 1300, están convencidos de que hoy transformar la realidad es posible pero desde otro frente de batalla: la radio.
El principal requisito para permitirse ser un factor de cambio es demoler  un mito muy enquistado: con el paso del tiempo y la asunción de obligaciones, hasta el más díscolo de los mortales establece prioridades materiales por encima de las utopías. Y en la Radio Popular Che Guevara, a propósito, las cosas funcionan de otra manera.
            Todos tienen trabajos convencionales, y familias y amigos. Pero también se hacen un lugar para atender dos pasiones que se funden y confunden en la práctica: la comunicación y la militancia.


“Nuestros valores son conciencia, solidaridad, autogestión, revolución, cultura, comunicación. Son elementos que tienen que estar vivos en esto” dirán, acerca del perfil de la emisora que desde 2010 llevan delante de un modo particular.
“Es una radio sin antena”, se lee en el blog de la radio, en relación a la baja potencia que tiene la señal de aire: un transmisor casero de 10 vatios, básico, construido a partir de un taller de la Red de Medios Nacionales Alternativos que les permite estar al aire esporádicamente en el 100.3 del dial.
Pero lo que compensa esa debilidad en el alcance, es la cobertura periodística de actividades sociales y temas de agenda propia que resuelven a través de su presencia en Internet. Inicialmente transmiten música y producción artística on line pero además publican informes multimedia a través de un blog (http://radiocheguevara.blogspot.com) y otros sitios alternativos.
“A través de una computadora y un programa de automatización uno puede prescindir de un operador. Y eso es algo positivo que antes no se podía hacer. La radio anda sola. E Internet es un lugar de difusión masiva de libre acceso”, explican sobre la automatización de una señal que los posiciona como el comienzo de algo que va a venir.


_ Físicamente ¿adónde funciona la radio?
_ Está en la parte de atrás, en un altillo, detrás de los galpones. Pero sé que como es ahora la cosa, trabajan desde distintos lugares desde sus computadoras.
            En La Toma, su presidente Carlos Gioldi llega desde el subsuelo. El lugar fue en los ’90 una de las mayores sucursales de Hipermercados Tigre hasta que, declarada la quiebra y el abandono empresarial, fue recuperado como espacio cooperativo, productivo y cultural, por sus trabajadores.
“Lo que propugnamos es haberles dejado aquí un lugar, que se desarrollen, ser los impulsores, pelear por que sea absolutamente pluralista y que tengan voz los trabajadores y el pueblo de las luchas que no necesariamente en muchos medios, por razones comerciales, son escuchadas como se debe”, remarca el dirigente.
De hecho, pese al desconocimiento que pude suponer la débil potencia de su señal, la Radio Popular Che Guevara es uno de los medios más reconocidos e importantes en el quehacer de las organizaciones sociales de la ciudad y la región.
           

“Yo tengo mi grabador, mi cámara y mi computadora –dice Eugenia, y continúa-, y con todo eso me fui a Ludueña. No tengo ni bicicleta pero con eso llegué a ese lugar al que supuestamente no podés entrar y menos con esas cosas de valor. Fui sola, y a mí nadie me conoce, eh… Y no me pasó nada: cubrimos todo, grabamos, hicimos el laburo sin ningún problema”.
La referencia es al trabajo que realizaron en el Cabildo Abierto de Juego y Cultura Rosario 2011, una actividad que se realizó a fin de año en la ciudad y de la que poco y nada se ha dicho en los grandes canales de TV, radios, diarios y portales de noticias de la ciudad. En efecto, los audios de las entrevistas, un breve reporte del encuentro y las fotografías pertinentes de la cobertura de la 100.3 e Indymedia –una red de periodistas independientes de alcance internacional- fueron dispersados por diversos sitios alternativos para dar cuenta de lo ocurrido en la plaza Pocho Lepratti y la escuela del barrio de zona noroeste.
“Estamos siguiendo el pulso de lo que está pasando que es lo que no se difunde mucho”, aseguran con el alivio profesional de quienes no van detrás de las noticias de la coyuntura mediática porque establecen, con sus tiempos y a su modo, su propia agenda.


El último rasgueo de las inconfundibles guitarras de Zitarrosa precede a la cálida voz de Anabel Barboza. “La Radio Popular Che Guevara  está naciendo como flor en primavera, como una revolución de raíces profundas, diversa y pluricultural”


No es que no estén conformes con lo conseguido desde el comienzo, hace poco más de un año. Pero quieren más. La radio que pertenece a la Cooperativa Trabajadores Solidarios en Lucha lleva un subtítulo en la identificación que intenta ser más que un slogan: “Guerrilla comunicacional”.
Aunque, como buenos militantes, corren parejo en el uso de la palabra, y dejan en claro que tienen mucho por decir, Lisandro es el más entusiasta y explica que el interés por tener aire, más allá de Internet y otros artilugios, nada tiene que ver con un fin de lucro o de vanidad profesional sino, todo lo contrario: es algo estrictamente estratégico desde las ideas. 
“Tenemos una necesidad de comunicar. Y sabemos que vamos a poder dar batalla con las palabras cuando todos sepan que estamos acá. Por ahora la hacemos como podemos, es el sueño que está latiendo…”, explica. Y agrega otro deseo colectivo que apunta a sostener en el tiempo el proyecto, más allá de ellos mismos.
Queremos que, en un futuro, surjan chicos y chicas que quieran comunicar desde su lugar lo que hacen, lo que dejan de hacer, lo que son. Desde el grupo de cumbia cruzada, de reggaetón, folcklore o tango, o cualquier otra actividad de la cantidad tremenda que hay en los barrios. Y si eso se comunica es una revolución cultural”.
            Luis, en cambio, es menos efusivo pero cuando se asoma desde detrás de su computadora portátil es porque tiene alguna opinión formada que dar a conocer.
“La comunicación tiene que ser una herramienta que no sea sólo academicista o que permita ejercerla sólo a quien es dueño de medio o quienes trabajan para él… sino que cualquiera puede ser comunicador popular… reivindicamos la comunicación popular”, dice.


Ahora están planificando algo junto a otros colegas que se interesan por los mismos temas o quieren sumarse a las coberturas en las que ellos trabajan.
Iván acaba de llegar a la reunión. Una remera de los Fabulosos Cadillacs, barba de estudiante universitario y saludo con acento mejicano. Hace tres años que llegó a Rosario, desde Querétaros, en el centro del país azteca. Una vez había visitado Argentina, y la visita lo decidió por venirse a estudiar acá. “Me gustó la vinculación militante y la forma en que la gente asumía la participación popular, un poco decepcionado en 2006 de la situación política de mi país”, cuenta. Está en la carrera de Ciencias de la Educación en la Facultad de Humanidades y Arte de la UNR, y participa de Radio Mestiza, otro proyecto que desde la web promulga una propuesta de identidad latinoamericana que intenta reivindicar las comunicaciones como medio e instrumento de cambio social.
“Creemos que no sólo basta con emitir sino que también hay que intervenir –asevera, y prosigue-; y eso genera la acción de poder reflexionar desde las comunicaciones”.
            En la mesa, además de los chicos de la radio e Iván está sentada Miriam que, pese a estar haciendo sus primeras experiencias en la radio comunitaria Aire Libre, se acercó al grupo para aportar lo suyo. Ella estudia Locución en ISET 18, hizo trabajos barriales de recreación, de alfabetización, y también  estudió ciencias de la educación. Cree que la creación de un colectivo de trabajadores de prensa con un medio propio es cosa seria.


Una vez más, el histrionismo y la voz de Lisandro irrumpe en la atmósfera de murmullos de la cafetería para marcar su postura. “Queremos vivir no de la radio sino en la radio.  Porque ahora todos tenemos nuestros laburos de otra cosa y no podemos dedicarnos a lo nuestro como quisiéramos”.
“Nos conocimos trabajando en medios de comunicación –dice Luis, y contribuye a la postulación de su compañero-; no somos militantes que queremos hacer comunicación sino comunicadores que militamos en la comunicación”.
El juego de palabras, como la alegría y el ímpetu lúdico que tienen al pensar la radio, en definitiva, no es ningún juego.
“Pensamos la autogestión de un medio que se identifique y revele la identidad de izquierda, de sentirse un medio de izquierda y no uno lavado, progre … pero también vemos la necesidad de que ese medio nos genere algo que no debe significar, por ser de izquierda, la autoexploración constante del trabajador sin patrones…”, sostiene Luis con un entusiasmo en la alocución que apenas le deja juntar el aire necesario para llegar al final de la frase. “Queremos ser un medio de izquierda que nos genere sostenibilidad laboral” completa.
Y se refieren a cierta estrategia que supieron llevar adelante en otro contexto a la que, creen, lo único que le faltó fue el equilibrio de no depender de nada ni de nadie para mantenerla en el tiempo.
“Teníamos una noticia del día y, a partir de eso, un móvil diario con una institución, organización, escuela o colectivo –evoca Lisandro, y continúa-; la conexión, el vínculo, la cobertura territorial. Eso es lo que queremos recuperar para el proyecto. A cada minuto, una radio viva, callejera. Y para eso hay que construir de a poco una estructura que nos permita ser trabajadores libres”, asegura.
  

“La juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía. Al lado de eso, su sensibilidad ante todos los problemas, frente a todas las injusticias, su espíritu inconforme cada vez que surge algo que está mal, lo haya dicho quien lo haya dicho. A todos los tipos de formalismo. Y pensar todos y cada uno cómo ir cambiando la sociedad. Cómo ir mejorando”.
Desde los carteles que en la calle dicen los precios de los cortes que ofrece la  carnicería popular, pasando por los talleres de costura de las chicas trans y subiendo las escaleras hacia el altillo que se trepa al cielo céntrico en el último rincón de La Toma. Flota en el aire el decir de Ernesto “Che” Guevara –el hombre que nació acá a la vuelta e hizo una Revolución que todavía hoy resiste-; su voz nítida, pausada y mecida en ese oleaje que mixtura el cantito caribeño con el tono rioplatense que le valió su apodo.
Sobrevuela todo lo que acá se habla y pasa.


“¿Si me imagino al Che en este contexto? –repite Eugenia la pregunta para ver por dónde empezar a responder. “Sí. Pobre Che; estaría encerrado todo el día allá arriba –señalando el altillo-; dormiría ahí, por lo menos. Algo muy loco…”
Y, a la vista de cualquier correcto ciudadano, hay algo de dulce y loable  desequilibrio mental en un sueño así que los convierte en una reedición social de los Locos de la Azotea en esta adaptación libre de las ideas guevaristas adaptadas a la comunicación y a los tiempos que corren.  
“Yo estoy en contra por completo de su decisión de agarrar las armas y si fuera por eso hoy tendría que echarlo de acá… pero es otra época –señala Eugenia y concluye categórica:- es otra selva”.
Es otra selva, dice.   
           

“¿Será que estamos haciendo revolución?”, se pregunta Lisandro como invitando a reflexionar.  
            Es la tarde de cualquier día de estos en el corazón de una manzana del pupo de la ciudad atiborrada de ventanas que parecen observar desde las alturas la insignificancia y la plenitud de ese cuartito vacío que es una radio sin la estructura convencional de una radio pero que desborda de contenido.
Lisandro guarda una explicación para el final.
“Que se llame Radio Popular Che Guevara tiene que ver un poco con esa locura: nosotros que queremos hacer radio en un lugar en donde sobran las estaciones. Que podríamos hacer un programa en una emisora que ya funcione con una gran estructura  pero apuntamos a tener nuestra voz. Será porque en La Toma aprendimos que los sueños se pueden hacer realidad. Un lugar como éste es muy simbólico, muy representativo…”
Cómo una flor en primavera. Como una revolución de raíces profundas. La voz de Analía Barboza.
Están convencidos y eso es algo que no hay ejército que pueda doblegar.
“Estamos guerreando a lo Che. Él está en nosotros porque estamos tomando los fusiles en los micrófonos –rezan-; nuestras armas de hoy son nuestra música, nuestras voces: las palabras y los silencios. La radio”.

(La presente es parte de la segunda entrega de una serie de crónicas llamada "LAS COSAS POR SU NOMBRE", dedicada a contar pequeñas grandes historias detrás de las instituciones y emprendimientos que se llaman como los rosarinos más célebres. La nota completa forma parte de la Revista Rosario Express de enero de 2012, que desde el miércoles 11 estará en los kioskos)

martes, 6 de diciembre de 2011

EL AULA HA VIVIDO EQUIVOCADA


           En la ciudad hay instituciones y emprendimientos 
que se llaman como los rosarinos más célebres. 
Está bueno asomarse a la vida cotidiana 
de quienes tienen la inmensa tarea de hacer honor 
a semejantes bautismos desde una labor social 
que merece ser contada.

Escribe: Joaquín Castellanos
Fotos: Sebastián Granata
  
           El amanecer que nace desde el lado del río es apenas un telón, no más que un decorado: nadie cruza la vía para venir a la escuela. Todos los que llegan a clases vienen desde este otro lado del paso a nivel, donde en las calles todavía hay cunetas y no tantos autos estacionados.
En Superí al 1200, a poco más de cinco cuadras al oeste de la Plaza Alberdi y a un par de casas del tendido del ferrocarril, la Escuela de Educación Media Nº 408 espera a los alumnos del turno mañana provenientes de los barrios Unión y Parque Casas, La Cerámica, La Esperanza y el FoNaVi de Parque Field.  
           Desde hace un año y medio, el colegio público secundario con orientación en Comunicación, Arte y Diseño lleva con orgullo el nombre de Roberto Fontanarrosa, una vez que el sentido común primara por sobre la burocracia.
           “No se le podía poner a la escuela el nombre de una persona que no tuviera como mínimo cinco años de fallecido –explica Alicia González, directora-; pero como de las cuatro figuras elegidas –además del padre de Inodoro Pereyra, las opciones eran Florencio  Molina Campos, Antonio Berni y “Pocho” Lepratti- en la votación arrasó Fontanarrosa, se decidió armar una fundamentación que llegó hasta Gobernación”.
El 16 de junio de 2010, casi tres años después de la desaparición del escritor y humorista rosarino, la Resolución 0754 del Ministerio de Educación provincial oficializó el bautismo e hizo justicia: “la 408”, tuvo por fin un nombre después de dos décadas de vida.


A comienzo de los ’90, la escuela cumplía sus funciones en otro ámbito. Creada por un grupo de padres, su sede anterior estaba en un rincón más acomodado de la zona Norte. En pleno corazón de Alberdi, del otro lado de la vía. Pero con el tiempo se debió trasladar de su antiguo edificio y la cooperadora decidió comprar la casa donde está  hoy. “Recientemente se hicieron los trámites para donarla al Ministerio para que la Provincia pueda construir y ampliarla”, dicen las autoridades.
La Ley Federal de Educación y otras medidas de corte neoliberal que repercutieron en las aulas, son algunas de las grandes responsables del deterioro que experimentaron ésta y otras escuelas de barrio.
Pero en 2009, además del reacomodamiento del sistema educativo que devolvió al nivel medio los cinco años de estudios, hubo en el lugar un cambio institucional. La dirección anterior había tenido inconvenientes graves por los que fueron sumariados, y asumió al frente de la escuela un cuerpo docente encabezado por González, que diez años después de su ingreso quedó como autoridad máxima. 
“Yo viví todas las etapas y me parece que hubo épocas en las que se les daba demasiada libertad a los chicos. Yo no digo que haya que tenerlos ajustados pero sí hay que marcarles límites. Cuesta, pero en 2010 se encaminó todo un poco más”, dice la directora, y agrega “lo que pasa es que este es un contexto muy particular”.


A diferencia de otros establecimientos educativos que exhiben en el frente con letras de molde su identificación, sobre una de las ventanas de la fachada hay un pasacalles que además del nombre del colegio reza “proyecto solidario Todos por los Niños; juntamos juguetes, ropa y alimentos”. Ecos de una colecta de la que la escuela participó junto al padre Montaldo a beneficio de chicos de los barrios Empalme Graneros y Ludueña.
Desde la vereda se ven en el patio interno las bicicletas sueltas en un incesante ir y venir del alumnado. Detrás de una reja, desde el fondo del veredón que lleva a la sala de profesores, una portera se acerca lentamente para abrir el enorme candado del ingreso.

“Acá no hay robos”, va a decir más tarde la vicedirectora Viviana Cacciatore, después de explicar los logros de las formas y los fines que se persiguen en la enseñanza adaptada a la demanda educacional y social de la escuela.
“Tiene que ver con la pertenencia: cuando el chico entiende que la escuela es suya, las cosas cambian”, sostendrá la docente.
“Estamos en barrios difíciles pero a pesar de eso los chicos son los mismos chicos que en todos lados, con los mismos intereses y los mismos problemas, básicamente. Son chicos especiales, sí; tanto como lo son los chicos que van a una escuela del centro. Cada uno con lo suyo, su idiosincrasia; distintos pero iguales. Los adolescentes en general son especiales”
Además de vicedirectora, es profesora de Biología. Hace 32 años que es docente y se apoya en esa trayectoria para permitirse ciertas transgresiones a las normas muy bien argumentadas.
“Una aprende a través de los años y con el tiempo se atreve a hacer cosas que sabe que pueden ir en contra de algunas reglamentaciones pero que son necesarias”, señala.


“En el 2008 tenía 16 años y quedé embarazada de mi primera hija, una de mis dudas era ¿qué hago con la escuela? Y, a los 17 años el padre de la nena me dejó y me quedé sola con mi embarazo –contó Ana Laura oportunamente, acerca de la convivencia de su maternidad y los estudios-; cursaba cuarto año y cada día se me notaba más la panza (…) no sabía si podría seguir yendo a la escuela”
Así planteaba su caso en 2009 una alumna de la “Roberto Fontanarrosa”, a la revista de la propia escuela. Y aunque la situación parecía ser motivo suficiente para que la joven mamá deje sus estudios, lejos de terminar en una deserción escolar probable tuvo su desenlace con madre e hija asistiendo a clases juntas.
           “Le dimos la medalla a la bebe y todo”, cuentan en la escuela.
           Pero lo más importante es que no se trató de una salida aislada: actualmente van a quinto año otras dos mamás adolescentes con sus respectivos ninños, una al turno mañana y otra a la tarde.


La sala de profesores es una especie de vestuario antes de que los maestros  salgan a la cancha. Rodeados de una pared divisoria forrada por libros y carpetas, los compañeros de trabajo intercambian pareceres personales o aspectos de familia con datos laterales del devenir educativo, mientras el aroma del café envuelve los minutos previos al timbre que llame a clases.
“Esta es una escuela que se caracteriza por la apertura: acá no se le niega la entrada a ningún pibe, no se expulsa a nadie, es la que venga. A partir de eso hay una gran libertad para los docentes de ir adaptando algunas materias –salvo inglés y matemática, por ejemplo, que no se pueden modificar, pero en otros casos tenés que adaptar todo a la situación de los chicos”, dice el titular David Muratore, titular de Lenguaje Multimedial y  Tecnología de la Información y la Comunicación.
“El enfoque es que con los medios que tenemos a mano –un celular, por ejemplo- podamos hacer otra construcción de la realidad que no sea la de los medios de comunicación en genera. Porque ya el hecho de anteponerle la palabra “villa” al nombre del barrio del que vienen los chicos ya los están estigmatizando. Porque si vos les preguntás cómo es su barrio, te lo van a describir más que como ellos lo ven, como lo ve Canal 3 o La Capital”, propone.
Y Muratore apunta a crear ese periodismo ausente por mano propia: “la idea es intentar romper con esos estereotipos y que ellos mismos se piensen así a sí mismos… Porque acá decimos, ¿tu realidad cuál es? ¿el secuestro y el asesinato? No: es tu vieja que sale a barrer la vereda todas las mañanas; sos vos que te levantás a las siete de la matina y venís caminando a la escuela… Eso que forma parte de la realidad pero no se cuenta en los medios…”  
            Saber y hacer saber que esto no es Disneylandia pero tampoco es Libia o la Franja de Gaza.


            Tiene la cara hundida entre los brazos, encima del pupitre. Cuando una autoridad del colegio está a punto de reprenderlo, el profesor sale en su defensa.
“Es que anoche estuvo trabajando hasta tarde”.
A la mujer se le desdibuja la rectitud de la mirada, y un compañero del dormido grita algo desde el fondo que es un módico y cariñoso ataque a la figura del fatigado alumno que por fin encontró una justificación para evadirse de la lección matinal.
Son chicos.
— ¿Alguien más trabaja de ustedes?
A la curiosidad le sigue un desentendimiento breve. En el caos adolescente,  una chica levanta la mano.
— Yo. Yo trabajo en una casa de familia
¿Hace mucho?
    Desde los 13 años.
A lo largo de la charla se sabrá que otros hacen changas, reparten volantes o
atienden un negocio familiar, entre otras cosas.


            Para ir del aula de 5º año “A” hasta la vicedirección hay que atravesar todo el patio. Aunque el recreo ya terminó, todavía quedan grupitos por los pasillos.   
            — ¿Qué hace 4º año afuera…? –grita una voz cascada de tabaco.
La oficina es pequeña, sencilla pero solemne como en todos los colegios. Por una ventanita se cuela el alarido solitario de un alumno descuidado. Por ella se asoma precipitadamente la máxima autoridad a esta hora de la tarde.
— Che, che, che… Sacáte la gorrita, menos grito y adentro del salón. Vamos, entrá, entrá, dale…


Viviana Cacciatore, vicedirectora, habla sin pelos en la lengua.
“Acá hay nenes que tiene historias de vida que si te fijás, se te caen los lagrimones. Y es que si una se pone a ver, ya es mucho lo que hacen con sólo venir a la escuela… Hay nenas que no sabés ni quiénes son los papás, porque por más que les digas, los llamés, no vienen. Y muchos, pobrecitos, se arreglan como pueden”.
No debe ser fácil anteponer a diario esa gimnasia social a la evaluación de conocimientos que exige la currícula formal. La formación ética y ciudadana que no es la materia que se llama igual ni los contenidos de su programa.
“A veces los docentes decimos, este nene no puede estar más en la escuela por el comportamiento, o porque es terrible, o porque viene puesto… Yo también me lo plantee muchas veces, eh… Pero está bien: suponéte que vos no lo hacés venir a la escuela y son cuatro o cinco horas más que el chico está en la calle con el riesgo que significa para ellos dónde, cómo y con quién están si no están en la escuela”.
Queda claro por qué ese rol de la Educación es hoy más importante que el trasvaso de saberes.
“En todas las instituciones hay chicos que consumen y el que dice que no conoce a un alumno con ese problema es un mentiroso o bien no quiere ver. Uno ayuda como puede. Hablamos y hablamos y hablamos. Los chicos tienen que saber que hay alguien a quien pueden recurrir, eso es lo que tiene que quedar claro –opina Cacciatore, y prosigue- tienen temor a que uno los critique… y hay que hacerles saber que sí, cada uno tiene la vida que tiene y la lleva del mejor modo… pero la escuela es la escuela. Cuando pasan esa puerta, la vida de afuera tiene que quedar afuera. Y eso sí es un triunfo: hemos logrado que acá adentro no se consuma ni se venda (droga). Y que no haya robos. Eso es un logro mayor que las notas que se sacan en las distintas materias”.
La lucha es cotidiana y desde los aspectos más impensados. Aún desde cosas que parecen nimiedades.


En la batalla contra el look del alumnado, un día apareció en la escuela un cartel.
“Se permite el uso de gorritas en la escuela porque sabemos que quienes la usan tienen piojos”, decía.
Por unos días pocos se animaron a usar gorritas pero después volvió la moda implacable a prevalecer aún sobre el riesgo sociocultural de ser tildado de piojoso.
            “A mí la gorrita no me molesta, lo que pasa es que hay reglas que es lo mínimo que tenemos que hacerles entender que tienen que respetar. Andan con la gorra, la capucha encima y no se les ve la cara. Es algo que ellos tienen que saber: en ciertos lugares, hay normas que se tienen que respetar. Esa es la finalidad en ‘la guerra contra la gorrita’”. 
            Rumbo a una de las aulas, en la figura de la docente se dimensionará el peso de la prédica en esta cruzada contra el accesorio con visera. A medida que la vicediractora desfila por los cursos, sorprendidos, los que llevan el atuendo prohibido y la descubren aproximarse parecen ver al mismísimo Mandinga. Se sacan presurosos la gorrita, se sientan derechos y miran con cara de perro que tumbó la olla mientras la maestra pasea triunfal su presencia simulando que va pensando en otra cosa.

(Esta crónica es parte de una nota de la Revista Rosario Express de diciembre, que desde el  miércoles 14 estará en los kioskos) 

domingo, 20 de noviembre de 2011

PARA LA SOLAPA DEL LIBRO


Joaquín Castellanos nació en San Lorenzo,
en 1976.
Es periodista matriculado
y hasta aquí fue un escritor inédito
que no sabe lo que es recibir un premio
ni local ni nacional ni internacional
ni nada.
Es de escribir poemas recurrentes y
relatos tan esmerados como inadvertidos.
Desde muy joven sueña que lo llaman
por teléfono
para hacerle una entrevista,
personas que jamás le dieron
ni la hora.
Casi todo lo que ve y le pasa en la vida,
cree que es una potencial nota periodística,
o un relato litarario o una foto.
Siempre está por escribir una novela.  

jueves, 3 de noviembre de 2011

SIETE VIDAS CON SWING


1
Tiene un desencanto y una luminosidad feroces. Se lo adivina tan frágil como profundo. Bajo su habitual sombrero, la mirada de vidrio encarcelada en gruesos marcos negros empata en carisma y desamparo.   
Verlo de cerca, inicialmente, no confirma ni derrumba las advertencias. “No es un entrevistado fácil”, avisaron quienes lo conocen. Pero eso no es todo.  
Por su música que le saca la lengua al idioma y a otras barreras, es tan conocido en todo el mundo como Atahualpa Yupanqui y Astor  Piazzolla. También al igual que ellos fue desdeñado en su tierra al punto de meter su instrumento en una valija en busca de otros horizontes.
“Acá a mí una vez me hicieron una crítica porque toqué con medias coloradas”, dirá al respecto. Fundamento suficiente, sumado a una posterior y bien ganada reputación internacional, como para ser portador de un inoxidable rencor.
Hace unas horas que Leandro “Gato” Barbieri está en Rosario, ciudad natal en la que vivió poco más de una década. Se acaba de confirmar la entrevista y fotógrafo y cronista corren a su encuentro. 
Está sentado al final del lobby del Ros Tower, con una indiferencia felina. Hay una brevísima presentación formal. 
“Rápido”, dice, mirando hacia ninguna parte. 

2
Apenas recostado sobre su brazo derecho, inclina su cuerpo como a la espera de las preguntas.
_ Qué lo une a Rosario, teniendo en cuenta aquella Rosario que dejó hace más de sesenta años, y ésta con la que se encuentra ahora…
_ No, no… yo cuando me fui tenía trece años, y jugaba al fútbol. Basta –sentencia con voz pausada, y se detiene para rumbear por sus recuerdos sin que haya otro interrogante de por medio-; y vivía a cinco cuadras del parque Independencia, del club Newell’s Old Boys.
La leyenda dice que se hizo “leproso” por influencia paterna pero el sentimiento rojinegro se habría atado para siempre al corazón de Leandro Barbieri cuando René Pontoni, antigua gloria de “la Lepra”, tras una derrota consoló su tristeza de niño con unas palmadas y un dulce “y qué le vas hacer, pibe”.
_ ¿Y qué piensa del presente de Newell’s?
La pregunta queda flotando en el aire con toda su amplitud. Pero como buen hincha, el hombre le apunta sólo a lo que pasa de la línea de cal para adentro. 
_ Que está mal. Que no se puede jugar sin dos delanteros cojonudos. No se puede tener tipos que ni patean al arco, che… dajáme de joder… 
_ ¿Es verdad que su deseo era ser jugador de fútbol?
_ Bueno, mi madre me dijo “¿qué querés? ¿ser jugador de fútbol o querés ser músico?”, yo creo que le dije músico… y aquí estoy…
_ Leí por ahí una reflexión suya entre una y otra tarea, que define la diferencia en las responsabilidades: en el fútbol se es uno en un equipo, pero al frente de una banda es otro el asunto…
_ Tenés que tener pelotas y tenés que tener sangre… que es lo que tiene Messi. 
_ Y, ¿cómo lo ve a Messi?
_ Genial. Genial. Hace cosas increíbles. Y lo están achicando un poco. Pero él va a salir porque es inteligente. Y otro que me gusta es Dalessandro. Ese pibe es maravilloso. 
_ ¿Eso tiene relación con esa costumbre de desvaslorizar los grandes talentos, aquellas personas que sobresalen en lo suyo? 
_ Exacto. Acá a mí una vez me hicieron una crítica porque toqué con medias coloradas. Y ellos no saben que allá (por Estado Unidos) los músicos tocan como quieren. Con pantalones cortos, con gorras, todos sucios. Pero tocan. Y nadie se fija en qué cosa usás.
_ A propósito, en la actualidad ¿cómo ve usted, como rosarino y argentino, a nuestro país, a Latinoamérica?
_ Acá estamos en la Época de la Piedra. La mentalidad, querido… La Edad de Piedra. 

3
Si algo caracteriza la obra de Barbieri, especialmente desde comienzos de los ‘70, ha sido la fusión con música de raigambre latinamericana. Las crónicas mencionan a El Pampero, Viva Emiliano Zapata y Milonga Triste como parte vital su repertorio, a la vez que se destacan su versión junto al pianista argentino Jorge Dalto de Yesterdays, o A John Coltrane Blues, sin olvidar discos más pop, como Ruby y Trópico. Ecléctico, sin dudas. Razón que potencia su calidad de ciudadano y músico del mundo.
_ ¿Es cierto que usted no se considera argentino sino internacional? 
_ Si. Pero eso es porque lo que yo tocó no es argentino, es internacional. Yo toco cualquier cosa: bolero, zamba, cubana, rusa… lo que yo hago es una pelota del mundo de la música sin ponerle un nombre. Es international music. Y son cosas que salieron solas, eh; no las estudié. Porque hay tipos que escriben un montón y cuando tocan lo hacen pésimo, y hay tipos que tocan una nota y eso ya es todo. Ése es Miles Davis. Un genio. Y de (John) Coltrane, no hablemos. Ornette Coleman, Don Cherry… Charlie Parker…
Puede seguir mencionando a sus admirados como un poseso, con el semblante de quien está aquí pero a la vez en otros buenos tiempos. Y su voz ya no es queda como en otros pasajes de la charla. Es entusiasta, clara, rotunda.
_ ¿Qué sintió en su momento al meterse entre esos nombres, de ver el suyo mezclados entre ellos?
La respuesta es sólo una mirada profunda, lejana, desde el fondo de los gruesos lentes.
De repente hace un gesto, con la punta del dedo índice, repiqueteando en la mesa.
“Siento que estoy tocando cada vez mejor pero lo que me pasa es que me estoy quedando ciego. Me estoy quedando ciego y no puedo dormir. Y ese es un problema porque a un instrumento hay que arreglarlo perfectamente. Y yo era perfecto –sonríe. Y hace otra pausa-; desde que me quedé ciego se ha vuelto una frustración pero siento que, pese a eso o por eso, estoy tocando mejor que antes”.        
Es El Perseguidor, el cuento de Julio Cortázar. Un virtuoso saxofonista que en el ocaso fluctua entre la lucidez y la autodestrucción. Una vez más, la vida plagia descaradamente al arte.

4
Barbieri sólo puede ver de cerca y ya no puede leer partituras, lo que ha condicionado su trabajo. Yo no toca en vivo y se reclutó en su piso frente al Central Park.
“Sufro -confiesa, ahora en otro tono y desde otro ánimo-; eso me pone triste. Todas estas cosas que me han pasado. Estuve ya cuatro o cinco veces en clínicas… 
Como corolario de una profunda depresión  tras la muerte de su esposa Michelle, en 1995, el músico rosarino debió atravesar un triple bypass. 
Y antes había sido, en los ’80, la pérdida de rumbo, desorientado por el cambiante mercado musical y las adicciones. 
Pero como buen felino doméstico cayó parado y se reinventó una vez más, como en la música: está casado actualmente con Laura, mamá de su hijo Christian. 

5
Hay una frase que le atribuyen: "Nadie sabe nada de jazz, la gente no sabe y los críticos tampoco. Los únicos que saben de jazz son los músicos, y entre ellos no se saben explicar ". 
_ La improvisación, más allá de quienes son peyorativos de los que la practican, no es para cualquiera…
_ Ah, eso es algo que no te lo puedo decir. Hay tipos que mueven dedos y hay tipos que mueven cabeza y corazón. Tocar música es como acobijar a una mujer para que ella sea buena. A la múscia hay que acobijarla para que sea divina.
_ Su último disco grabado en Buenos Aires…
_ Dejemoslo ahí –recomienda. Y guarda silencio una vez más. 
Recientemente Barbieri grabó “New York Meeting”, junto al baterista Néstor Astarita, compañero suyo de la época porteña, además de Carlos Franzetti (piano) y David Finck (contrabajo). Con la producción de Lito Nebbia, la intención fue regresar a los días y el espíritu del Jamaica, uno de los legendarios locales musicales de entonces. 
“No se tomó en serio. Yo para hacer un disco tardo quince o veinte días. Si un solo no me gusta, hago otro”, se queja. 

6
Por momentos, se muestra a gusto, elogia algunos aspectos de la charla que fluye con naturalidad. De golpe, está contrariado, y asegura que no ve la hora de estar en su casa.
Ni más ni menos, así es Leandro “Gato” Barbieri. Aunque, por si quedan dudas guarda una última respuesta. 
_ ¿Qué es la fama?
_ La fama no me interesa. Yo ya pasé; mis discos quedaron. Hice 55 discos –se calla como tomando carrera para la embestida final-: y creo que aquí ni los conocen.


La nota completa fue publicada en el número 62 de la revista Rosario Express, de noviembre de 2011. La fotografía fue tomada por Leo Vincenti.-

martes, 11 de octubre de 2011

LOS SESENTAÑEROS (2)

Ya criaron a sus hijos y disfrutan de sus nietos. Ven a las cosas desde otro lugar, hacen lo que quieren porque saben que es ahora o nunca. A muchos ni se les ocurre jubilarse, y para otros tantos que ya dejaron la actividad laboral, el cambio no ha sido para deprimirse sino todo lo contrario: atraviesan un ocio feliz junto a su pareja o aferrados a una soledad confortable.
JÚBILO Cuando alguien mayor de 65 años va al cine, tiene el beneficio de un descuento en la entrada. La situación puede generar en algunas personas una angustia mayor que la que causaría una película dramática. Éste no es el caso, sino su opuesto. “Para mí, la jubilación fue una liberación”, confiesa Lila. Tiene 63 años y hace dos que dejó de trabajar, pero no lo lamenta en absoluto. “Soy una feliz jubilada. Cuando era más joven me preguntaba qué iba a hacer cuando llegara el momento. Y no hice nada. Una maravilla. Me falta tiempo para hacer todo lo que quiero”. Vive en la zona Norte, es maestra, antropóloga y fue directora de escuela. Al morir su mamá, se retiró de la docencia y, a su vez, de las obligaciones en general para empezar a dedicarse a ella misma. Por prescripción médica empezó a hacer aquagym, y con el frío se pasó a “bailes latinos” (salsa, reggaeton, etc.). También pasó de mirar de afuera “el mundo de la computación” para convertirse en una acendrada internauta que, entre otras cosas, ve películas on line e incursiona en el diseño gráfico digital. Y, por si algo faltara, no ha parado de viajar con sus amigas (en lo que va del año visitó Bariloche, hizo un crucero, fue al Machu Pichu y tiene en suspenso un safari a Sudáfrica). “Una sola está casada, tres somos solteras, tres separadas y tres viudas”, dice al referirse al grupo de mujeres de sesentipico entre las que se anota. “Y a su edad, ¿cómo es la vida sentimental de una señora soltera?”, a propósito, escucha que le preguntan. Entonces habla de un hermano, sobrinos, primos. La familia. Y cuando parece que va a evadir definitivamente la consulta, corrige el rumbo con contundencia. “En la parte sexual o sentimental, en relación al hombre, dije basta cuando me llevé la última desilusión: estoy muy confortable en mi casa, muy tranquila. Si aparece un touch-and-go, que sea eso y nada más, como dice Moria (Casán). Yo no tengo ninguna obligación, y a esta altura de mi vida no quiero atarme a nadie”, sentencia. Dice que por un tiempo se levantó y se acostó temprano, siguiendo la rutina de cuando trabajaba, hasta que un día dijo ¿por qué? “Si a mí me gusta acostarme a las 3 o 4 de la mañana y levantarme a las 11, ¿por qué no lo voy a hacer?”, se preguntó. “No me importa nada. Si la vereda está llena de hojas y no tengo ganas de barrer, me importa un pito: me baño, me pinto y a la calle. Y el día que no tengo ganas de salir estoy bien en mi casa, cómoda y feliz”, agrega, con una naturalidad que abruma y, a la vez, despierta una cruda admiración o envidia. O las dos cosas juntas.

lunes, 10 de octubre de 2011

LOS SESENTAÑEROS

“No creo que haya ningún investigador en condiciones de responder exactamente qué es la vejez. Ser viejo es una situación subjetiva individual. Y cada uno va a decidir en un determinado momento de su vida que es viejo para tal cosa”, explica el especialista. Los sesentones de hoy son activos actores sociales. Están convencidos (o nos convencen) de que la ancianidad moderna se ha desplazado una o dos décadas más adelante.
SESENTA ABDOMINALES Son las 10 de la noche. Recién sale del gimnasio y está en un bar con una mujer veinticinco años menor que él, que es su personal trainer… pero también es algo más. El documento de Adolfo dice que ronda los sesenta años de edad pero mucho de su ser se obstina en contradecirlo. Como cada día, estuvo trabajando desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde. “Yo me amo físicamente”, dice orgulloso. Cuatro veces por semana se toma un taxi que lo lleva del trabajo al gimnasio. Y, por si fuera poco, los domingos por la mañana sale a correr 25 km. Tiene tres hijos, está separado y vive en el microcentro. “Estoy solo y no estoy solo. Tengo una relación light: estamos cuando nos necesitamos, cuando queremos estar juntos; sin responsabilidades de uno sobre el otro porque cada uno maneja su vida”, explica. “Me siento joven en todos los niveles. Y en lo sexual, la verdad, con la edad que tengo no envidio a un pibe de 20 años para nada”, se anima. Alguna vez pensó en irse para siempre. Fue cuando perdió todo. Una empresa grande, y un matrimonio de 30 años, entre otras cosas. Desde hace una década conduce un programa de radio sobre calidad de vida y salud en el que replica su experiencia. La persona que lo ayudó a salir del infierno es la chica con la que está tomando un café esta noche.

jueves, 6 de octubre de 2011

YO TENGO FE (3)

Como los profetas más célebres y antiguos, están en cualquier esquina. El altar de los auténticos predicadores contemporáneos es la calle.
LA PROMOTORA DE DIOS Eran los días de la campaña electoral y entre los afiches de los sonrientes candidatos irrumpía un stand particular cuya consigna nada tenía que ver con esa elección: “Lea la palabra de Dios, la Santa Biblia diariamente”. Desde hace dos años, los Testigos de Jehová tienen autorización municipal para ocupar una porción de la esquina más tradicional de la ciudad: Corrientes y Córdoba, junto a la Bolsa de Comercio. Los viernes y sábados, desde hace algunos años, Viviana es “promotora de Dios”. Antes lo fue para campañas de importantes empresas y productos hasta que un día se volcó por completo a la Fe y se dedicó a promocionar su religión. “Los tiempos han cambiado. Nuestro objetivo hoy está marcado por las necesidades de la gente. Antes era enseñar doctrinas; hoy se trata de acercar ayudas prácticas a los problemas que los aquejan. Las revistas que se llevan tratan puntualmente temas de depresión, de stress”, explica. Despertad y Atalaya –con tiradas medias, entre ambas, de casi 80 millones de ejemplares en más de 80 idiomas- son las publicaciones principales que se imprimen en Buenos Aires, en talleres propios con rotativas de alta velocidad. “Empleamos diversos métodos para llevar a cabo la comisión de Jesús de predicar y hacer discípulos”, señala Fabio, un joven representante del Servicio de Noticias de la iglesia, y agrega: “predicamos en los mercados, en las calles y en otros lugares públicos. También nos comunicamos por teléfono o por carta y, si surge la oportunidad, damos testimonio mientras realizamos nuestras labores cotidianas”. No obstante, el medio que más utilizan es lo que caracteriza a este grupo: la predicación de casa en casa, un precepto de base bíblica. Pero hay una curiosidad que es un verdadero salto comunicacional: tanto en Formosa como en Chaco –según informa el área noticiosa de los Testigos de Jehová– se están conduciendo cientos de estudios bíblicos a las comunidades Wichís y Tobas en sus lenguas de origen. Además de las ya existentes congregaciones en habla guaraní, quechua, chino, árabe, lenguaje de señas, alemán, armenio y ruso, entre otros. Todas las voces, todas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

YO TENGO FE (2)

Más allá de los dogmas, todos por igual intentan persuadir afuera de los templos. Como los profetas más célebres y antiguos, están en cualquier esquina. El altar de los auténticos predicadores contemporáneos es la calle.
LIBROS, CAFÉ Y FE Volvía de visitar a una amiga que estaba internada cuando prácticamente se llevó por delante el local. La mujer le preguntó a una muchacha que barría la vereda qué era ese lugar. Un cartel sobre la curiosa cafetería ya le había anticipado algo: “BooKafé, un lugar de oración”. Entró, contó su pesar, habló de su vida. La escucharon. Y le dieron un libro para que llevara a su casa. “Después de entrar acá, cambió todo. Tengo las mismas necesidades, el mismo trabajo, los mismos dolores. Pero los veo, los siento y los encaro de otra manera. Dios vive en mí”, exclama la mujer que ahora es habitué. El sitio gastronómico-espiritual está desde marzo en Sorrento 1099 –a dos cuadras del inicio norte de la avenida De la Travesía– y es la segunda sucursal en Rosario de la cadena internacional de Cafés Literarios Cristianos. El primero está en San Nicolás 620, desde 2010. Ambos son parte de un proyecto mundial llamado Vida para Todos, de la editorial El Árbol de la Vida, fundada en Brasil hace 31 años por el empresario chino Dong Yu Lan. “Son espacios que vienen a cubrir un vacío: las iglesias tienen horarios; los libros, no. Y si a los templos van sólo quienes creen en Dios, por acá pasan todos: los que creen y los que no creen en Dios”, cuenta Miguel, representante de la editorial. En todo el país, ya hay 10 locales de este tipo, más de 200 en Brasil y alrededor de 400 en todo el mundo. “La idea es poner uno en cada barrio –explica Laura, dueña junto a su esposo de este micro emprendimiento que combina café con libros “que conducen a la fe”, con más de 100 títulos (traducidos del portugués) producto de conferencias. “Esta literatura apunta a que la palabra de Dios no sea una mera doctrina para los cristianos, sino que los lleve a crecer y madurar en vida, y a poseer la realidad de las verdades”, informa un periódico en una de las mesas. Las mozas cumplen con su labor pero, a su vez, están capacitadas especialmente para evangelizar. Vanesa es una médica boliviana de 26 años que dejó de ejercer su profesión para dedicarse a estudiar la Palabra. Desde diciembre, comparte en el lugar las tareas de servicio y misión con Joyce, una brasilera de 25 años. El ingreso es abierto a todo público, con precios similares a los del rubro –incluso un poco más económicos–, pensado para difundir la literatura y los valores cristianos. “El principio no es levantar templos sino generar espacios de encuentro entre las personas y los libros”, sostienen. Y muestran orgullo porque son las siete de la tarde y las mesas están completas: hay lectura, mate, café y chipá.

lunes, 3 de octubre de 2011

YO TENGO FE (1)

Mientras los dogmas religiosos se superponen, los misioneros de los distintos credos se parecen entre sí mucho más de lo que ellos imaginan. Tertulias cristianas de café, el fútbol como lugar de encuentro y un stand bíblico en plena peatonal: lo cotidiano como recurso vital para invitar a lo espiritual. Los métodos innovadores de algunos evangelizadores locales. Entusiastas, comprometidos, voluntariosos. Más allá de sus distintas posturas, todos por igual intentan persuadir afuera de los templos. Trabajan a diario para Dios, aun después de sus actividades personales, y a veces hasta consagran su vida profesional a la iglesia. Para encontrarlos sólo basta con asistir desprejuiciados a la cotidiana misa urbana: como los profetas más célebres y antiguos, están en cualquier esquina. El altar de los auténticos predicadores contemporáneos es la calle.
JUVENTUD UNIDA “Al principio oramos para que Dios nos cuide las piernas; tratamos de cuidarnos porque al otro día tenemos que ir a trabajar”, aclara Esteban, uno de los Jóvenes del Centro, un grupo de muchachos de la Iglesia Evangélica Bautista de Rodríguez 542 que los lunes sale a la cancha para mezclarse en un picadito en el club de al lado del viaducto de Salta y Avellaneda. “La idea siempre es armar un partido con gente que haya ahí. Pero también invitamos a cualquiera: amigos del laburo, de la Facultad, que no necesariamente tienen que ser cristianos”, explica Israel, otro misionero contemporáneo que asegura que dentro del campo de juego no hay ninguna diferencia: “es más, se nos puede ir una patada, nos podemos enojar; somos humanos”, agrega. Lo del fútbol también tiene su versión bucólica en los campamentos. Pero, sin la redonda de por medio, son otros muchos los caminos que recorren en busca de encuentros sociales que permitan, con naturalidad y sin imposiciones, transmitir sus valores a otras personas. “Queremos de corazón que otros conozcan lo que nos hace felices. Y hay momentos en los que se da la oportunidad y los invitamos”, reflexionan. Uno es vendedor de una marca líder de cervezas y el otro se dedica a la parte comercial en el rubro telecomunicaciones. Esteban e Israel acaban de salir de trabajar y, como cada día, tras la jornada laboral, tienen una dedicación extra: ser hombres de Fe ocupados de propalar el ejemplo de Cristo a quien los quiera escuchar. “Somos partidarios de salir a la calle –dice Israel–; venimos de una estructura en la que durante años la iglesia éramos sólo nosotros, y los de afuera eran todos malos. Realmente siento que estamos haciendo algo por cambiar aquello. Hay una vida de valores buenos con las cosas prácticas y no solamente lo místico y sobrenatural. Desde el templo, sí, pero también desde cualquier lugar en que nos encontremos. Cualquier medio que sirva para transmitir el evangelio de Jesús, es bueno”, señala. Los fieles en general se reúnen los domingos, pero los jóvenes lo hacen los sábados a las 21. Son alrededor de 50 o 60, y tienen entre 17 y 35 años de edad. Muchos participan de fundaciones que trabajan con chicos discapacitados y contra la violencia familiar, entre otras iniciativas. Además, mantienen contacto con comunidades aborígenes del norte y el sur del país, adonde viajan desde hace 8 años. “En la última visita a Misiones, unos alemanes armaron un tanque de agua y nosotros llevamos los caños e hicimos las conexiones de agua potable casa por casa”, rememora Esteban. “El evangelio solo, con la palabra, no sirve. Tenemos que actuar, tenemos que laburar”, indica Israel y completa, “las veces que fuimos a esos lugares, yo te aseguro que lo menos que hemos hecho fue hablar de Cristo”.

sábado, 10 de septiembre de 2011

100 veces Nelly Omar

Lúcida y todavía en actividad, este sábado 10 de septiembre de 201 la “Gardel con polleras” festeja su primer siglo de vida. La talentosa tanguera criolla es una verdadera leyenda viviente: se codeó con la aristocracia de los años 30, fue amante de Homero Manzi y amiga de Evita antes de que conociera a Perón.


En una reciente entrevista realizada por periodista Javier Firpo y publicada en el diario La Razón, la cantora especificó como festejará su cumpleaños número 100 este sábado: "Tengo el plan perfecto para el sábado: cierro ventanas, bajo la persiana, tengo mis discos de Mozart y Beethoven, de Canaro y de Magaldi listos, un librito; ya compré las verduras para la ensalada, desenchufaré el teléfono y lo pasaré conmigo, la mejor compañía", asegura. La mujer centenaria, pese a ser protagonista y testigo preferencial de la historia del tango y del país en el siglo XX, prefiere pensar en el futuro. "En lo personal, tengo ganas de estar con alguien, me siento medio depre, muy sola. Claro, se me fueron todos", sentencia. Es que para dimensionar su energía a los cien años de edad hay que escucharla hablar. "Soy vieja pero no tanto -reflexiona la cantante-; el mejor regalo sería conocer a alguien, enamorarme... De regalo quiero un novio con quien caminar de la mano por el parque... Y charlar de la vida".


Para festejar este momento tenía previsto dar un concierto en el Luna Park pero asegura que decidió posponerlo para octubre, después de las elecciones. "Está todo muy politizado...", dice. Aunque en octubre, asevera, va a ir a votar. "Los tangueros andamos en baja, no veo un apogeo, no sé, me parece que el tango no existe para la televisión -afirma Nelly Omar-; "¿qué espera Tinelli para hacer un show de tango? Sería una pegada. Basta de chicas desnudas. Siempre lo mismo", dispara, pronta a cumplir nada menos que sus primeros cien años.
Lúcida y todavía en actividad, este sábado la “Gardel con polleras” festeja su primer siglo de vida. La talentosa tanguera criolla es una verdadera leyenda viviente: se codeó con la aristocracia de los años 30, fue amante de Homero Manzi y amiga de Evita antes de que conociera a Perón. En una reciente entrevista realizada por periodista Javier Firpo y publicada en el diario La Razón, la cantora especificó como festejará su cumpleaños número 100 este sábado: "Tengo el plan perfecto para el sábado: cierro ventanas, bajo la persiana, tengo mis discos de Mozart y Beethoven, de Canaro y de Magaldi listos, un librito; ya compré las verduras para la ensalada, desenchufaré el teléfono y lo pasaré conmigo, la mejor compañía", asegura. La mujer centenaria, pese a ser protagonista y testigo preferencial de la historia del tango y del país en el siglo XX, prefiere pensar en el futuro. "En lo personal, tengo ganas de estar con alguien, me siento medio depre, muy sola. Claro, se me fueron todos", sentencia. Es que para dimensionar su energía a los cien años de edad hay que escucharla hablar. "Soy vieja pero no tanto -reflexiona la cantante-; el mejor regalo sería conocer a alguien, enamorarme... De regalo quiero un novio con quien caminar de la mano por el parque... Y charlar de la vida". Para festejar este momento tenía previsto dar un concierto en el Luna Park pero asegura que decidió posponerlo para octubre, después de las elecciones. "Está todo muy politizado...", dice. Aunque en octubre, asevera, va a ir a votar. "Los tangueros andamos en baja, no veo un apogeo, no sé, me parece que el tango no existe para la televisión -afirma Nelly Omar-; "¿qué espera Tinelli para hacer un show de tango? Sería una pegada. Basta de chicas desnudas. Siempre lo mismo", dispara, pronta a cumplir nada menos que sus primeros cien años.

martes, 26 de julio de 2011

UN VIEJO CON LA LENGUA AFUERA

"Prefiero ir al cumpleaños de mi abuelo antes que salir con mis amigos"
(El nieto de Mick Jagger, que hoy cumple 68 años)

lunes, 25 de julio de 2011

CERQUITA DEL RIDÍCULO


Un chiste de mal gusto: inepto pero con amplio caudal de votos, Del Sel puso en jaque al socialismo y noqueó al kirchnerismo en Santa Fe. Por apenas 3 puntos fue el mayor y más inesperado susto para Bonfatti que cerró la noche proclamándose gobernador. Por suerte para el actor PRO, la derrota formal -que lo superara el oficialismo por tan poco es un triunfo tácito- le quitó al Midachi el peso de la latente condena a gobernar en caso de imponerse. Gobernar sin tener la más puta idea del baile en el que se había metido.

Pero no deja de ser una mala noticia que esta candidatura testimonial obtuvo más de un tercio de los votos santafesinos: catarata de boletas depositadas en la ranura urnal sin importar cuál era el proyecto de gestión ni la propuesta política o ideológica del postulante que, está claro, nunca propuso nada.

¿No será que cada vez se vota más como si se tratara de un juego de apariencias de la TV que de autoridades gubernamentales? ¿O será que muchos por fin se dieron cuenta que la política ésta también es un reality show y ajusticiaron a los participantes desde el control remoto de las urnas?

Las respuestas en el próximo programa.

domingo, 24 de julio de 2011

SUSPIRO PELADO


BONFATTI LA GANÓ POR POCO A DEL SEL

(Tapa sugerida para medios gráficos santafesinos para el día después de las elecciones santafesinas del 24/07/2011)

APUNTES DE UN ESCRUTINIO TORTUOSO

20 HS.
Va ganando Del Sel porque no cargaron aún mesas de los que pueden comprar entradas para los estrenos de Les Luthiers en Rosario.

20.20 HS.
Oficial: poco más del 73% emitió su naufragio. Noé es PRO y Binner por ahora hace llover. Rossi confío ciego en Wather Channel.

20.33 HS.
Quienes ven en esto "una pesadilla" no se percataron de ascensores, pasillos y otros recintos de reunión de Derechos Inhumanos.

20.56 HS.
Santa Fe era cartográficamente una bota izquierda que ahora vota abiertamente a la derecha. Es ahora una evidente bota derecha. En el nuevo mapa provincial, para pasar a Córdoba habrá que pasar el río Paraná.

21.12 HS.
Histórico: La Tota podría ser la primera mujer inquilina de la Casa Gris. Ah, y Mónica Fein ganó en Rosario.

21.46 HS.
Al antifútbol de la Copa América le siguió la antipolítica electoral. El antiperiodismo ya estaba de antes, eh

22.07 HS.
Se acorta poco a poco la diferencia hasta que el socialismo supera a Del Sel y festeja. Sí, festeja.

22.13 HS.
Bonfatti gobernará una provincia en la que 1 de cada 3 prefiere votar un invento del marketing. Igual proporción votó a Del Sel

23 HS
Alfonsín llegó al búnker del Frente Progresista y preguntó por Macri para feliciarlo por la elección de su candidato Del Sel

23.45 HS.
Bonfatti y Binner en búnker buscan desesperadamente a Zabalza para emular a los Midachi. Por suerte, llegó Henn

00.07 HS.
Zapping escrutal: Binner le tira con las urnas a Cristina; Visión 7 pasa en directo a ME Bielsa y los de TN tienen un orgasmo

00.22 HS.
A Del Sel lo abraza el oportunismo, a Bonfatti lo acuna el alivio y a Rossi el olvido y la angustia lo palmean en la espalda

00.34 HS.
El rostro de Macri denota temor de que el pedo y la vulgaridad de Del Sel sea contraproducente para la segunda vuelta porteña

00.45 HS.
El periodismo circense debería emitir un comunicado de felicitaciones a todos los que dimos de comer a esas urnas polibucales que mascaron hasta vomitar este despilfarro de emociones

01.05 HS.
Con el 98% de las mesas escrutadas, la almohada es la mejor elección. En eso ganó Rossi que hace 2 hs. duerme inducido por pepa

domingo, 26 de junio de 2011

Es un juego


Sin ánimo de ofender
sólo por el apego
de los vicios de cronista
me quedo con esta vista:
esto es un juego
y hay que saber perder.

Primo, que no te pueda la porfía
porque la vida da revancha;
es para que aprendas a ser grande.
Y cuando la experiencia te mande
de regreso a las altas canchas
pondremos las cosas al día.

Mientras tanto te veré por televisión
entre equipos de menor fuselaje.
Que sea un año de reflexión:
la humildad es el más recomendable
de los viajes.

martes, 14 de junio de 2011

GOLES SON AMORES


Los que hablan mal de Palermo no entienden nada de cine. Martín no es de Boca. Martín es Boca. Es la síntesis de la bosteridad. Mística y épica. Milagros inesperados. Sangre, sudor y lágrimas.
Dicen que va a dejar la cancha para siempre. Dicen. Pero yo no me fiaría.
No sería descabellado que una comitiva de fieles un día de estos, una madrugada, lo vaya a buscar para que vuelva. Es posible que él los estuviese esperando con la camiseta y los botines puestos, como la última vez. Acaso para entonces el centrodelantero haya ya atravesado el umbral de los 50 o los 60 años de edad. Y a nadie le extrañaría -hasta sería lógico- que en el último córner, cuando falten segundos para que todo muera en frío empate, desde algún rincón del tumulto se eleve (como para otro póster) la figura longuilínea del inolvidable avant premiere del grito sagrado.
Esa y muchas imágenes paridas por el inefable inflador de redes estarán en nosotros para siempre.
Por ejemplo, el eterno sketch del hincha contrario o detractor declarado que le dijo "perro" o "muerto" poco antes de que el 9 de Oro le gritara en la cara otra conquista.
Y pensar que hay clubes que no tienen ni en cuatro o cinco ídolos la mitad de las hazañas y los padeceres de los que resucitó el gran Titán.
Dicen que cuelga los botines. Seguro que los clava en un ángulo.

martes, 7 de junio de 2011

Diga, Don Ricardo


Ryszard Kapuscinski era polaco. Fue antes que nada poeta, por eso le sentó tan bien el periodismo. Académicamente era Historiador. Publicó en Time, The New York Times y Frankfurter Allgemeine Zeitung, entre otros monstruos de la prensa gráfica internacional, pero su pluma de cronista superó el continente editorial de renombre por el propio peso de su talento.
Su trabajo periodístico sobre África representa una gema de las crónicas y lo consagró como el representante de la corresponsalía real de las historias que contó.
Falleció un martes 23 de enero de 2007, en Varsóvia, a la edad de 74 años. Este es un extracto de una entrevista que llevó la firma de Edgar Cherubini Lecuna bajo el título "El Poder de la Palabra".
Feliz día para todos los periodistas que no sólo hoy, sino siempre que ejercen la profesión, recuerdan la estela de estas palabras.

"La condición fundamental de este oficio es el entendimiento con el otro: hacemos y somos aquello que los otros nos permiten. Ninguna sociedad moderna puede existir sin periodistas, pero los periodistas no podemos existir sin la sociedad. Pero, ¿qué pasa cuando el otro tiene una visión sesgada de los hechos, o intenta manipularnos con su opinión?. Para prevenir esto no existe receta alguna, porque todo depende de las situaciones. La única medida que se puede tomar, si tenemos el tiempo, consiste en juntar la mayor cantidad de opiniones, para que podamos equilibrar y hacer una selección. Cada nota enviada a la redacción, cada reportaje, debe ser el resultado de una buena selección, pues está en juego nuestro pensamiento ético. Mentiras, omisiones, sesgo, manipulación: este es el riesgo de la selección. Aquí está la responsabilidad del periodista como individuo que está formando el pensamiento de la gente. Trabajamos con la materia más delicada de este mundo: la gente. Con nuestras palabras, con lo que escribimos sobre ellos, podemos destruirles la vida. Nuestra profesión nos lleva por unos días o por unas horas, a un lugar remoto que dejamos una vez terminado nuestro trabajo. Seguramente nosotros nunca regresaremos allí, pero la gente que nos ayudó se quedará, y sus vecinos leerán lo que hemos escrito sobre ellos. Si lo que escribimos pone en peligro a esas personas, tal vez ya no puedan vivir más en su lugar, y quién sabe si habrá otro sitio a donde puedan ir. Por eso escribir periodismo es una actividad sumamente delicada. Hay que medir las palabras que usamos, porque cada una puede ser interpretada de manera viciosa por los enemigos de esa gente. Nuestro criterio ético debe basarse en el respeto a la integridad y a la imagen del otro. Lo que escribimos sobre esas personas se queda con ellas por el resto de su vida. Nuestras palabras pueden destruirlos”.
Ryszard Kapuscinski (1932-2007)

jueves, 28 de abril de 2011

EL DÍA QUE MESSI SE RECIBIÓ DE MARADONA

Hacer un gol de apilada, es parte del fútbol y algunos privilegiados lo consiguen en distintos escenarios y circunstancias. Pero si luego de la corrida mágica, el autor del tanto se levanta como empujado por un resorte de gloria y sale corriendo a festejar, y detrás de él se puede ver a los rivales desolados, desparramados en el piso como después de una catásatrofe... eso es ser Maradona.


Si algo le faltaba a Messi era esa cuota de épica que todos reconocen en el Diego como un plus indispensable para que, más allá de lo técnico, haya sido quien fue y seguirá siendo para siempre. Y si algo le faltaba al fútbol era que lo que pasa adentro de la cancha superara lejos a todo lo que se teje afuera, a su alrededor. Que el juego real estuviera un momento por encima del circo que lo rodea, lo que los propaladores especializados replican sin límites, irrespetuosos de la pelota.
Porque a lo que asistíamos en esta primera semifinal de la Champions entre Barça y el Real era más o menos a lo que hoy representa un partido de fútbol de estas características. Una guerra de perfectos, costosos gladiadores, en estadios que son naves espaciales que deben oler a euro por todos lados, vistos en directo desde casa o la oficina (es una gloria o por lo menos un aliciente que los partidos de Europa sean en horario laboral argentino) con detalles en primeros planos a retoques capilares y rostros cinematográficos reflejados por veinte cámaras atentas a la pelota y los carteles publicitarios estratégicamente colocados.
Por eso, que haya ocurrido en ese contexto, hace que la película se centre por un rato en el recorrido de la redonda y en la interpretación maestra de esas piernas que son máquinas puestas al servicio del deleite (y que, por suerte, otra vez son argentinas).
Para el 2 a 0 del "blugrana" sobre los "merengues" hicieron falta, por sobre todas las cosas, dos atropellos de Messi.
El primero, después de un desborde que lo encontró como un centrodelantero, para empujarla. El segundo fue una apilada "maradoniana" en el cierre del partido (con la potencia de un recién ingresado).
Y aunque detrás de la estadística de los 52 goles que hizo esta temporada hubo verdaderas joyas del arte del potrero, del malabarismo, del intelecto... pareciera que muchos recién ahora nos terminamos de despertar a la magia prodigiosa. Y nos damos cuenta que es realmente indiscutible. Ya ni siquiera nos habilita a quienes reclamamos que el mejor jugador del mundo que juega en el Barcelona se luzca más o menos en esa sintonía cuando le toca ponerse la celeste y blamnca.
Porque es verdad que los catalanes jugaron en el Santiago Bernabeu, ante el clásico rival, sin medio sobresalto, con esa fórmula de la paciencia, el toque permanente que anestesia al rival y lo estoquea con una explosión que aniquila. Pero lo que hizo Messi, principalmente al dejar por el piso a jugadores y a hinchas del Real Madrid en la corrida final, lo deja fuera de cualquier cuestionamiento.
Que juega rodeado de los mejores y que lo ponen en otra posición van pasando a ser argumentos obsoletos. Y acaso nunca fueron serios motivos para agarrarse al poner en duda la capacidad del rosarino para ser el mejor. Lo cierto es que si hay que hacer una reivindicación tiene que ser ahora: el día en que Messi se recibió de Maradona. Sería muy fácil sostenerlo cuando levante trofeos con la Selección.

domingo, 6 de febrero de 2011

ANTIGÜEDAD




En las pupilas se refleja el baile burlón del fuego eterno.
Es cierto que son inofensivas, pequeñas réplicas del elemento cadencioso y ardiente, pero para el caso es lo mismo: sirven igual estas ardorosas miniaturas que esta noche lo iluminan.

Del ritual es apenas un segundo.
El hombre que hasta el momento no evidenciaba ninguna fisura en su comportamiento, nada de embriaguez ni efusividad alguna, de repente –ahí, espejando el fuego en sus ojos– siente que es todos los hombres, que el peso de la humanidad le tira cada vez menos sutilmente los hombros para abajo, que es raro pero real estarse viendo a sí mismo pero para adentro, sin rostro ni señas particulares.

Si bien algunas botellas descansan vacías ya en paz en un rincón del patio, lo sabe: esto nada tiene que ver con aquello del alcohol y los festejos.

Está, de pronto, quieto en la cornisa del tiempo. Se busca en el fuego minúsculo pero también percibe con el rabo del alma su alrededor paralizado, la algarabía en stand by, la euforia del festejo resumida en una foto.

Si alguien se ocupara de estudiarlo podría (sin demasiado esfuerzo) advertir cómo su mirada grita esa triste comprensión poco usual de sentirse una partícula dolorosamente insignificante de algo inexplicable.
Si él mismo pudiera verse la cara como mira ahora ese pequeño resplandor sobre sus mejillas, si tuviera la oportunidad de escrutar el propio rostro que todos le conocen, el que a veces lo interpela cuando se afeita, se peina o se sube a un ascensor... vería, sin dudas, los rasgos inconfundibles de su propia desorientación.

Ha pasado un segundo.
Se sorprende dueño del tiempo: piensa que dispuso lo suficiente para ensayar lo deseado, repetir la rutina con la perfección de un reloj.
Entonces pensará de golpe que es hora de seguir adelante y como si fuera un semidiós que maneja los hilos de la fiesta a su antojo, se vuelve a sentir feliz: ve detrás de los diminutos flameares anaranjados el horizonte, lejano horizonte, y decide que todos a su alrededor retomen el ritmo habitual.

Que todos súbitamente entren en la oscuridad con él cuando sople la justa cantidad de velitas que señalan su nueva edad.