domingo, 13 de mayo de 2012

QUEREMOS PREGUNTAR (TODO)

La curiosidad, que no tiene color predeterminado, es el motor de nuestro oficio. Cuando este domingo Jorge Lanata hizo uso de una noble e inolvidable idea de Tato Bores pero con fines muy distintos, la sensación fue similar a la que me provocan los que trafican con la fe. El montaje de su propio 876 -un espejo del programa ultraoficialista de la TV Pública que desprestigió hasta el hartazgo- a través de un coro de trabajadores de medios hasta entonces dispersos, reunidos para la ocasión, no hizo más que confirmar lo que uno ya suponía: las dos caras de una moneda están hechas de lo mismo. 




La pulseada tiene sentido hasta que el odio opera inescrupuloso y supone, hacia ambos lados, que todos miramos por sus ojos de verdades absolutas a las que no les entra una bala. 
El paso de la crítica al ataque es el límite. Y el desequilibrio puede resumirse en esta toma de rehenes (de opinión) en una somera reflexión: EL PERIODISMO ES LO QUE QUEDA DENTRO DE ESE PARÉNTESIS ENTRE LA ANIMOSIDAD LANATIANA Y LA CONDESCENDENCIA VICTORHUGUIANA.




Me pareció pertinente, de alguna manera, esto otro que dice Eduardo Galeano con su voz siempre universal, sutil y contundente, en “Puntos de vista”.





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